Colombia se quedará sin compradores de carbón, y es una buena noticia

Colombia se quedará sin compradores de carbón, y es una buena noticia

Por: Isabel Cavelier

15 de noviembre, 2017

(publicado en: El Espectador)

El futuro del carbón está saldado: está llamado a quedarse enterrado, pues sus consecuencias nocivas para la salud y la atmósfera superan con creces los beneficios que puede generar. La propia Alemania donde se produjo el anuncio, se encuentra en plena negociación para conformar una coalición de gobierno, donde uno de los temas centrales es el carbón – no sobre si continuará aumentando su uso, sino  sobre cuántas de las plantas de generación eléctrica a carbón del país serán cerradas.

Si no habían sido suficientes las señales para convencernos de la necesidad de diversificar la economía del país, terminaremos obligados a hacerlo a fuerza de falta de mercado. Más de veinte países anunciaron hoy en Bonn, Alemania, en el marco de la Conferencia sobre Cambio Climático (COP23), que eliminarán el carbón como combustible para generar energía eléctrica. La lista va en aumento, e incluye a los principales compradores de carbón colombiano: Holanda, Portugal, Italia, Francia, Reino Unido, Francia, Chile, entre otros, que combinados representan al menos el 36% del mercado para Colombia.

 

Esta señal política es el reflejo de la dirección de la economía. El futuro del carbón está saldado: está llamado a quedarse enterrado, pues sus consecuencias nocivas para la salud y la atmósfera superan con creces los beneficios que puede generar. La propia Alemania donde se produjo el anuncio, se encuentra en plena negociación para conformar una coalición de gobierno, donde uno de los temas centrales es el carbón – no sobre si continuará aumentando su uso, sino  sobre cuántas de las plantas de generación eléctrica a carbón del país serán cerradas.

 

Los análisis recientes calculan que para 2030 el carbón deberá desaparecer de la matriz energética de los países de la OCDE, y para 2050 del mundo entero, para cumplir con las metas del Acuerdo e París. Se trata de una transición rápida y necesaria dada la alta contaminación que produce la quema de este combustible fósil, una de las principales fuentes de gases de efecto invernadero (produce el 45% de las emisiones relacionadas con el sector de energía), responsable de más de 800,000 muertes al año en el mundo directamente asociadas a la polución que genera la quema de carbón.

 

La Agencia Internacional de Energía se ha visto obligada a modificar sus predicciones en los últimos años. Tras el descenso drástico de la demanda en China que representa casi la mitad del consumo global de carbón, la Agencia estima que probablemente nunca vuelva a aumentar y tras el 2020 empiece el declive definitivo hacia la desaparición total.

 

Según un estudio publicado en Nature, 80 % de las reservas de carbón a nivel global deberán quedarse bajo tierra para que logremos cumplir con las metas del Acuerdo de París. Para Centro y Sur América, el 73% del carbón deberá quedarse enterrado, si queremos tener un angustioso 50% de probabilidades de evitar un aumento de temperatura superior a los 2C.

 

A Colombia le llegó la hora de tomarse en serio el asunto de planear para un futuro sin carbón. Las briquetas de carbón representan cerca del 15% de las exportaciones del país. En valores constantes de 2005, el PIB del sector carbonero está alrededor de los 7,2 billones de pesos, lo equivalente al 1.34% del PIB nacional. Del total de carbón que se extrae en Colombia, el 95% se exporta. La crónica de la muerte anunciada del carbón en el mundo es la oportunidad para diversificar, e invertir en la economía del futuro, renovable y limpia.

 

La inversión en renovables en 2015 y 2016 rompió récords. Bloomberg calcula que al 2040, el 72% de las inversiones en el sector energía irá a renovables (unos 7 billones de dólares). Cada año, el aumento de la inversión en este sector de al economía limpia es de cerca de 400 mil millones de dólares. La Agencia para la Energía Renovable (IRENA) calcula que al 2030 el sector de las renovables habrá creado unos 24 millones de empleos.

 

Impulsar el crecimiento de otros sectores de la economía y salir del  de crecimiento basado en la venta de materias primas sujetas a la alta volatilidad de los precios internacionales, es el camino a tomar. Por eso, en vez de excluir el carbón del recientemente creado impuesto al carbono, nos priva de un recaudo que bien podríamos invertir en la creación de incentivos para otros sectores que prometen ser el motor económico del siglo XXI para Colombia: la exportación de energía limpia, el turismo sostenible, o la producción agrícola sostenible de alta calidad, entre otros.

 

Para terminar: quienes subestiman el valor de las señales políticas que resultan de los tratados internacionales como el Acuerdo de París, desconocen la relación inseparable entre la política y la economía. Difícilmente se habría logrado este avance significativo y positivo en la modernización de la producción de energía de no ser por el momentum político que creó el Acuerdo de París hace dos años. Las soluciones económicas son necesarias, y los impuestos a los combustibles fósiles una herramienta excelente, que difícilmente sería aceptada por gobiernos y élites políticas en ausencia de señales inequívocas de la dirección en la que se mueve la comunidad internacional, como el Acuerdo de París.

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